Publicado en www.miradornacional.com
Otro Capitalismo: Lo imposible tendrá que ser posible para lograr la recuperación del sistema económico mundial. Los mercados seguirán cayendo hasta que exista un compromiso fehaciente porque la confianza no se recupera con enunciados.
Escribe: Gabriel Oliverio*
La crisis excede al sistema financiero y comenzaron los números rojos en las naciones que hasta ayer parecían indestructibles.
En Mirador Nacional hemos trabajado anticipados tres meses en los análisis sobre cómo el mundo debería encarar la solución a la crisis financiera que ya es recesión (también lo adelantamos).
Después de la reunión del G20 + 2 en Estados Unidos viene la etapa de construcción del panel de soluciones “posibles” y oportunidades que cuadren dentro de la realidad: La economía del mundo se va a enfriar por un tiempo mínimo de dos años.
La responsabilidad social de los empresarios tendrá un lugar relevante en el proceso de recuperación.
Pero… ¿Es viable una empresa capaz de crear compromisos con sentido común y después honrarlos?
Un humanismo empresario que pueda vincularse con un capitalismo y liberalismo diferentes.
La especulación ha sido y será para gran parte del sistema financiero la herramienta para obtener ganancias. Sucede que si no hay voluntad para bajar la velocidad no habrá solución y dentro de pocos años el mundo volverá a padecer otro colapso.
¿Cuánto humanos pueden ser lo empresarios que especulan? En argentina como en el mundo poco.
No habrá opción, es que las soluciones propuestas en Washington son inviables sin un trabajo conjunto.
Una vez más nuestro país se diferenciará del resto del mundo por su ineficiencia política y su decadencia empresaria. Mientras los países desarrollados tejen planes estratégicos en el mediano plazo aquí en Buenos Aires se piensa con la inmediatez que caracteriza la falta de compromiso para asumir el desafío de cambiar el rumbo.
Es necesario contar con buenos gobiernos, que informen con la verdad y números confiables.
El código de una buena gestión corporativa deberá ser común a políticos y empresas (de hecho lo será en el primer mundo).
Las entidades financieras estarán obligadas a “jugar lo más limpio posible”.
Las empresas deberán promover el desarrollo con financiamiento concreto. En los países modernos es cada vez más frecuente el hecho de que sea el sector privado quien apoye el acervo cultural, histórico, patrimonial, artístico y deportivo de un país. El papel de las empresas responsables es crucial en ello y los retornos en ventas, que no sólo en imagen, suelen ser espectaculares.
Luego de la reunión del G20, pero especialmente después del colapso financiero internacional, aparece una oportunidad para que empresarios responsables apliquen sensibilidad y sentido común al proceso de recuperación de la confianza.
Nuevo modelo de empresa:
En un artículo que leí este fin de semana el presidente de la Sección de Ciencias Empresariales y Financieras de la Real Academia de Economía Aldo Olcese hace referencia a la necesidad de generar un nuevo modelo empresario y da pautas para poder ser llevado adelante con éxito:
“Para su implantación en las empresas se requieren nuevos valores y principios que son parejas de éstos, muy vinculados al humanismo y a las habilidades y sentimientos de los hombres, y de los tradicionales, que son complementados contraponiéndolos y potenciándolos entre sí:
1. Bien común y bien propio.
2. Colaboración y competitividad.
3. Emocional y racional.
4. Confianza y control.
5. Aprendizaje y eficiencia.
6. Coherencia e imagen.
7. Diálogo y comunicación.
8. Jerarquía.
9. Diversidad y uniformidad.
Ellos configuran la columna vertebral, el pulmón y el corazón de las nuevas empresas responsables y sostenibles, y definen su nueva misión como organizaciones orientadas al beneficio de todos los grupos de interés que participan en el mundo de la empresa, empezando por los accionistas, que son los más importantes pero no los únicos. Así, este nuevo modelo de empresa asegura y combina mejor la función económica que le es propia y la responsabilidad con la sociedad en la que desenvuelve su actividad. El diálogo permanente y fluido con todos los grupos de interés es otra de las características irrenunciables de esta nueva economía de la empresa, que la hace mucho más fuerte, flexible y eficiente y que potencia enormemente la estrategia empresarial y su sostenibilidad.”
Para el caso argentino el compromiso de la sociedad es imprescindible. Años de descontrol y lujuria política hace necesario un método de presión sobre la dirigencia. Sucede que la responsabilidad es compartida por la totalidad de los sectores.
Argentina sufre la peor epidemia social:
Incapacidad moral para asumir responsabilidades.
Corto plazo.
No participación.
Decadencia educativa.
Negación de la realidad.
Es hora de asumir la desventaja respecto del mundo (poniendo los huevos en la canasta) porque la realidad de los hechos es irrefutable. Necesitamos un cambio proveniente de un sector empresario con valores renovados.
*Gabriel Oliverio es periodista, analista económico y fundador de Mirador Nacional. Todos los derechos reservados.
